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El afecto y el contacto humano produce un efecto terapéutico

Reiki, ¿sirve realmente para algo?

No puede decirse que nosotros seamos objetivos en la respuesta a la pregunta. Pero nos gusta conocer las opiniones de todo tipo de gente.

El Reiki es una terapia que tiene un origen espiritual. La transmisión de energía vital a través de las manos. Algunos lo asocian con la magia, pero otros prefieren ignorar todo su misticismo para utilizarlo como una técnica más de relajación y meditación. Aseguran que puede curar enfermedades. Otros prometen la autosanación física y espiritual. ¿Qué hay de cierto en todo ello?

Su definición choca frontalmente con la ciencia, pero sus resultados son aceptados por muchos médicos y terapeutas.

El Reiki asume que existe una energía vital del Universo que está en todos los sitios: en el Cosmos, en la Naturaleza, en nosotros mismos. Cuando esa energía fluye a través de nuestro cuerpo nuestras defensas están activas, y nuestro organismo puede experimentar el máximo bienestar. Cuando dicha energía deja de fluir aparecen las enfermedades, el estrés, la ansiedad, y otras molestias.

Según esta creencia, otras personas pueden transmitirnos su energía vital a través de las manos para desbloquear nuestro flujo vital, reactivando así nuestro sistema inmunológico y la autosanación.

El Reiki, por tanto, al contrario de lo que mucha gente piensa, no cura enfermedades. No afirma que la energía que recorre las manos tenga un poder sanador. Las manos entrenadas de un maestro supuestamente pueden desbloquear el flujo de energía vital para despertar las defensas y equilibrar nuestra mente y nuestro espíritu.

Aún así, muchos practicantes están convencidos de que ayuda a curar el estrés, la ansiedad, jaquecas, dolores musculares, acelera las cicatrizaciones y alivia el dolor en enfermedades como el cáncer, el reuma, y enfermedades crónicas.

¿Qué hay de verdad en ello? Para la ciencia no existe «una energía vital que recorre el universo y nuestros cuerpos«, ni tampoco se ha detectado ningún tipo de transmisión energética a través de las manos. Entonces, si no es una técnica científica de sanación, ¿por qué se ofrecen sesiones de Reiki en hospitales como el Ramón y Cajal, 12 de Octubre, Gregorio Marañón, Vall d’Hebron y el Hospital Clínic en Barcelona, y miles de personas afirman haber superado dolencias y haber aliviado los dolores de enfermedades graves, al practicar el Reiki?

 

La Organización Mundial de la Salud acepta el Reiki como terapia complementaria en el tratamiento de enfermedades

 

Pioneros en fusionar la medicina convencional con terapias complementarias, como el doctor Francisco Barnosell, afirman que los resultados que proporciona el Reiki están ahí, y que son los propios pacientes de los hospitales los que piden que se implanten más sesiones de Reiki porque experimentan alivio y mejora en sus enfermedades. Los propios hospitales contactan con asociaciones especializadas como la Fundación Sauce o la AtRC (Asociación de Terapeutas de Reiki de Cataluña), que son los que proporcionan las terapias de forma gratuita y voluntaria.

Pese a que ninguna prueba científica ha detectado esa supuesta energía vital ni se ha demostrado que cure enfermedades o alivie síntomas, la Organización Mundial de la Salud acepta el Reiki como terapia complementaria en el tratamiento de enfermedades. Y como hemos visto en muchos hospitales lo usan con enfermos de cáncer, SIDA, y otras dolencias.

La razón tiene que ver no con las creencias, sino con su aplicación. En primer lugar, el Reiki no tiene contraindicaciones para las personas: no interrumpe ningún tratamiento, no se usa como sustituto de un tratamiento, no exige ingerir ni inyectarse nada, y ni siquiera hay contacto físico salvo poner las manos encima, así que no produce lesiones.

Además su práctica tiene mucho en común con la meditación y la relajación. El paciente debe permanecer tumbado, con los ojos cerrados (es normal quedarse dormido), lo que unido a la música relajante y la aromaterapia, produce un efecto calmante.

Por otro lado, el afecto y el contacto humano que el paciente siente, bien por la imposición de las manos en diferentes partes del cuerpo o el simple hecho de que una persona se está preocupando por ti y está intentando curarte, produce un efecto terapéutico. Sentirse querido o atendido es una medicina milenaria. La unión de la meditación, relajación y el afecto produce un efecto calmante y bienestar que pueden reducir la ansiedad y el estrés, y con ello las enfermedades y los síntomas que, se sabe, están provocados por ellos. Por la misma razón este efecto relajante puede aliviar dolores en tratamientos de cáncer o enfermedades crónicas. Es la razón por la que los hospitales usan el Reiki como terapia de apoyo. Incluso aunque sólo funcionase como simple placebo, el hecho de que un paciente afirme sentirse mejor por simple sugestión, ya es un beneficio en enfermedades crónicas o terminales.

Podemos concluir, que lo peor del Reiki es que fuera un efecto placebo… Porque funcionar, cada vez más gente se da cuenta de que funciona. En La Cornisa Violeta estamos seguros de ello. Te invitamos que vengas a probarlo con nosotros…

Artículo de Referencia: Reiki: verdades y mentiras, ¿sirve realmente para algo?  de la revista Computer Hoy.

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